
Un estupendo regalo que recibí estas fiestas fue un libro: “Leonard Cohen. Un buscador de la verdad”. En él descubrí un poema tan bello y sencillo como pleno de sabiduría. Nos transmite horizontes de conciencia y de vida difíciles de aprehender en un lenguaje más discursivo. Ahí va:
Los pájaros cantaron
al hacerse de día.
“Empieza de nuevo”,
oí que decían.
No pierdas el tiempo
Pensando en lo que ya pasó
O en lo que aún no ha pasado.
Tañe las campanas que aún pueden repicar,
Olvídate de tu ofrecimiento perfecto;
Todo tiene una grieta:
Así es como entra la luz.
Aprendo que para vivir una vida gozosa y plena ayuda mantenerse en la esperanza de lo posible ahora, en el valor de empezar de nuevo a cada momento, en tañer las campanas que pueden repicar en lugar de empecinarse en las que no, en amar lo imperfecto porque es la naturaleza de lo humano y de lo real y poner en cuestión los ideales internos de lo perfecto o “cómo creemos que deberían de ser las cosas”. Y por último la joya más luminosa del poema: es a través de nuestras grietas, o defectos o heridas por llamarlo con claridad, que potencial y paradójicamente podemos crecer más y más en luz y sabiduría. Sólo requiere nuestra disposición a abrir el corazón y sostener los tránsitos emocionales que correspondan.
Joan Garriga.
Imagen: Rise Like The Sun, de Latyrx, usuario de Flickr
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