viernes, 19 de febrero de 2010

Amor y sexo en la vejez


El amor maduro; de Félix López Sánchez. Publicado en www.inteligenciaemocionalysocial.com

Somos seres sexuados y lo somos durante toda la vida. No tenemos sexualidad, somos sexuados en nuestra fisiología, en nuestro mundo emocional y afectivo y en nuestra mente. En la vejez hay cambios en nuestra sexualidad, pero seguimos siendo seres sexuados; no menos que en la adolescencia y juventud.

Desde el punto de vista fisiológico, los cambios que más afectan a la sexualidad en la vejez es la reducción de hormonas sexuales, en ambos sexos, la mayor lentitud de la excitación sexual, también en ambos sexos, la disminución de la lubricación de la vagina, en la mujer, y las posibles dificultades en la erección en el hombre. Ocurren otros muchos cambios, pero éstos son los que más pueden afectar las relaciones coitales. Estos cambios sin embargo se dan de forma muy diferente en las personas –las que mejor actividad sexual han tenido a lo largo de la vida se conservan mejor– y no suelen impedir las relaciones en muchas personas mayores. Además, pueden resolverse normalmente con ayudas. Por eso un dato de todas las investigaciones es que aunque la actividad coital de las personas mayores suele disminuir en su frecuencia con la edad, muchas de ellas se mantienen activas en algún grado.

Las personas mayores pueden disfrutar de la sexualidad, incluso de la coital, si lo desean. Pero la sexualidad, incluso desde el punto de vista fisiológico, es mucho más que el coito. El placer de la caricia, del abrazo, del beso, del contacto piel a piel se mantiene a lo largo de la vida y las personas mayores pueden disfrutarse sexualmente, con o sin coito. Hay dos hechos que favorecen que la sexualidad en la vejez se haga más tierna, táctil y sensual: la excitación requiere más tiempo, menos precipitación –es más un paseo largo, prolongado y complaciente que una carrera rápida y corta– y demanda más contacto corporal, porque la excitación depende más del contacto que en la juventud.

Desde el punto de vista emocional, todas las emociones, sentimientos y afectos pueden seguir activos en la vejez: los afectos sexuales (el deseo, la atracción y el enamoramiento) se pueden mantener, o aparecer de nuevo, en la vejez y pueden enlazarse cada vez más con los afectos sociales (el apego, la amistad, los cuidados y el amor), enriqueciendo la vida sexual y amorosa de las personas. Los amantes mayores, casados o no, pueden haber aprendido a quererse y a saber de la importancia de los afectos y construir por tanto relaciones muy enriquecidas por la experiencia.

Desde el punto de vista mental, las personas mayores han tenido la oportunidad de aprender a discriminar lo que es verdaderamente importante en la vida, saber querer y ser querido, cuidar y ser cuidado, amar y ser amado. De hecho, sabemos que los hombres suelen ser más tiernos, adoptar unos roles de género más flexibles y entenderse mejor de lo que tal vez habían hecho anteriormente con las mujeres.

Es decir que, si los seres humanos aprovechamos la vida para aprender, es muy posible que en la vejez seamos más sabios, más sensibles y más capaces de amar. Estas capacidades pueden enriquecer la vida afectivas y sexual de las personas.

Para todo ello, es fundamental también que las personas mayores acepten los cambios propios de la vejez, que sepan disfrutar del paseo en lugar de correr, que vivan la sensualidad y las caricias sexuales y afectivas sin exigencias, que no compitan contra sí mismo queriendo ser jóvenes, que aprovechen su sabiduría y se disfruten. No pueden dejarse presionar por los medios de comunicación y los laboratorios empeñados en que tomen medicamentos para seguir teniendo una sexualidad joven, en el mal sentido (competitiva, con coitos muy frecuentes, etc.). La actividad sexual es saludable y muy placentera, pero no es obligatoria en ninguna edad, y menos en la vejez. Es una dimensión humana que podemos vivir de maneras muy diferentes. No nos dejemos engañar ni por los que dicen que es mala, peligrosa e inadecuada para personas mayores; pero tampoco por quienes dicen que es obligatoria, centrándose normalmente en la supuesta obligación de coitar. Disfrutar de la sexualidad y los afectos, sintiéndose jubilado de toda exigencia sexual, buscando ayudas si se tiene alguna dificultad que se desea superar, pero sabiéndose dueño de su vida sexual y amorosa, libre de hacer o dejar de hacer eso o aquello. No metiendo ningún evaluador o examinador en la cama que nos presione, no sintiendo ansiedad porque tomamos como modelo formas de relación juveniles, dejándonos llevar y traer por nuestros deseos y afectos más sinceros, en brazos de quien nos quiere y queremos. El sexo y el amor que queramos y podamos, sin exigencias, esa es la clave.

lunes, 15 de febrero de 2010

Bert Hellinger


Figura clave del mundo psicoterapéutico actual, Bert Hellinger nació en Alemania en 1925. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad de Würzburg en Alemania (1947-1951) y Pedagogía, obteniendo el grado de B.A. en la Facultad de Artes de la Universidad Natal de Sudáfrica (1953-1954). Después estudió un año más en la Universidad de Sudáfrica donde obtuvo un grado académico en Educación Universitaria. Posteriormente se formó en Dinámica de Grupos, Psicoanálisis, Terapia Primal, Psicodrama, Hipnosis, Análisis Transacional, Terapia Gestalt, Programación Neurolingüística (PNL) y Terapia Familiar Sistémica, llegando a una integración de todas ellas. Fruto de la cual nació su trabajo de Constelaciones Familiares y el descubrimiento de los ördenes del Amor. Los "Movimientos del Alma y del Espíritu" es la última y más profunda evolución de su trabajo Filofófico y terapéutico.

Bert Hellinger considera a sus padres y a su niñez en casa la primera, mayor y principal influencia de todo su trabajo. Durante su juventud estuvo en una organización católica que no participaba de las ideas del nacionalsocialismo. Fue vigilado por la Gestapo. A los 17 años se alistó de soldado y combatió en el frente. Le hicieron prisionero de guerra y estuvo en un campo en Bélgica. Paradójicamente de este modo pudo librarse del nazismo. A los 20 años, acabada la guerra, entró en una orden católica religiosa.

Estuvo 16 años como misionero en Sudáfrica con los zulúes. El proceso de dejar una cultura para vivir en otra, labro sus conocimientos en la relatividad de muchos valores culturales. Allí fue director de de varios colegios, entre ellos el Francis College en Marianhill, y ejerció la enseñanza y el sacerdocio. Posteriormente participó en un entrenamiento ecuménico interracial y de dinámica de grupos, de carácter fenomenológico, guiado por el clero Anglicano. ce los anglicanos y de los zulues aprendió la necesidad fundamental de los seres humanos de alinearse a si mismos con las fuerzas de la Naturaleza.

Después de 25 años dejó el sacerdocio con paz. Fue a partir de unas preguntas que le formuló uno de sus ministros que le hizo experimentar, por primera vez, una nueva dimensión de como cuidar de las almas. Cuenta como le preguntó al grupo, "¿Qué es más importante para ti, tus ideales o la gente? ¿Cuál sacrificarías?" Le siguió una noche sin dormir, debido a la profundidad de la pregunta. Bert Hellinger dice: - "Le estoy muy agradecido a ese Ministro por haberme hecho esa pregunta. En un sentido, la pregunta cambió mi vida, pues esa orientación fundamental hacia la gente ha formado todo mi trabajo desde entonces. Un excelente pregunta digna de todo."

Volvió a Alemania donde conoció a su primera esposa, Herta. No tuvieron hijos.

En Viena empezó un entrenamiento psicoanalítico. Durante este entrenamiento, su formador le proporcionó un libro sobre Terapia Primal que le descubre el trabajo terapéutico a través del cuerpo. Una vez que finalizó su entrenamiento en Psicoanálisis realizó otro posterior durante nueve meses en Terapia Primal directamente con Janov y su formador en Los Ángeles, California, y en Denver, Colorado.

Otras escuelas psicoterapéuticas tuvieron también influencia en su trabajo como la Terapia de Gestalt y el Análisis Transaccional, que integró con lo que había aprendido de la Dinámica de Grupos y el Psicoanálisis.

Desarrolló un interés en la terapia de Gestalt a través Ruth Cohen y Hilaron Perzold, los cuales mas tarde combinó. Conoció a Fanita Enlgish durante este periodo, y a través de ella y con el trabajo de Eric Bern, se introdujo en el Análisis Transaccional. Junto con su Esposa Herta, integró lo que él ya había aprendido de los grupos dinámicos y el Psicoanálisis con la Terapia de Gestalt, Terapia Principal y Análisis Transaccional. Su trabajo con el análisis de guiones le llevó a descubrir que algunos de los guiones funcionan en las personas pasan de generación en generación y se manifiestan en sistemas de relación familiar. Durante este periodo, fue dándole cuenta de las dinámicas de identificación dentro del sistema familiar. Contribuyó a ello el libro de Ivan Boszormenyi-Nagy - "Las lealtades invisibles".El equilibrio entre el dar y el tomar en las relaciones familiares también fue un hallazgo importante en su trabajo.

Se capacitó en Terapia Familia con Ruth McClendon y Leslie Kadis. Ahí fue donde por primera vez contactó con las Constelaciones Familiares. Bert Hellinger dice: - "Yo estaba muy impresionado por su trabajo, pero no podía entenderlo. Sin embargo, decidí que yo quería trabajar sistémicamente. Después empecé a pensar en el trabajo que había estado haciendo y me dije, también es bueno. No voy a renunciar a eso antes de que realmente haya entendido la Terapia Sistémica Familiar. Así que seguí haciendo lo que había hecho. Un año después pensé de nuevo en eso, y me sorprendí de descubrir que estaba trabajando ya de una manera sistémica".

El leer el artículo de Jay Haley acerca de "El triangulo perverso" le permitió descubrir la importancia de la jerarquía y el orden en las familias. Continuó el trabajo en la Terapia Familiar con Thea Schönfelder y en Hipnoterapia y Programación Neurolingüística (NPL) con Milton Erickson, del que tomó el uso de las historias en sus terapias. Ambos fueron de de gran influencia para él, junto con Frank Farelly y su Terapia Provocativa. Así como también La Terapia de la Tendencia desarrollada por Irena Precop. Bert Hellinger la integración de estos diversos elementos en su Terapia Familiar Sistémica.

A través de la experimentación y la integración de todas estas formas de terapia, llegó a desarrollar su propia terapia familiar sistémica. Su trabajo con Constelaciones Familiares, de modo fenomenológico y enfocado hacia la solución, le ha valido el reconocimiento profesional como uno de los terapeutas claves de la psicoterapia actual.

Bert Hellinger se divorció de su primera mujer Herta y se caso con Marie Sophie. Ambos están dando un gran impulso a las Constelaciones Familiares a través de Cursos de Formación, Talleres y Seminarios en países de los cinco contenentes.